THE BIOLOGICAL BACKGROUND

 

 

 

Antecedentes biológicos

 

Los estudios indican que el 80 % de los trabajadores de oficina se disculpan por no sentarse correctamente, así que ¿son las personas el problema o la norma?. EL comportamiento humano no se puede cambiar a largo plazo por medio de normas y reglamentos si esto va en contra de su constitución biológica. Y todos los llamamientos, advertencias o incentivos son inútiles si no existe una tendencia natural. Por tanto, es vital aceptar nuestra constitución biológica como base para una nueva comprensión de la ergonomía.

 

40.000 años como cazadores y recolectores, de 10 a 12 horas de actividad diaria.

10.000 años labrando la tierra y criando ganado, de 10 a 12 horas de actividad diaria.

100 años de industrialización, de 8 a 10 horas por día.

15 años de la era de la informática, 25 minutos por día.

 

El proceso de sentarse en particular, muestra la fuerte influencia de la biología en nuestro comportamiento. A pesar de todas las advertencias y conclusiones en contra, los adultos se sientan cuando y donde tienen la oportunidad, sean altos o bajos, gordos o flacos, jóvenes o viejos. Son solo los niños, los que tienen en realidad una tendencia natural de estar en movimiento, por lo que dichas habilidades físicas se desarrollan correctamente en la fase de crecimiento. Tras este periodo, domina el principio biológico de eficiencia energética. Las personas solo se vuelven físicamente activos, cuando es una cuestión de autodefensa. En el pasado, las calorías solían escasear y tenían que quemarse cuidadosamente. Consecuentemente, el impulso natural de ahorrar energía física, desempeñó un papel fundamental en la conformación del progreso de la civilización. Todo lo que facilita la vida, mediante reducción de la actividad física requerida, logra establecerse para la mayoría de la población. Como ejemplos, los mandos a distancia y el uso de escaleras mecánicas o ascensores. Y ahí es exactamente donde radica el problema…

 

Un andador por naturaleza…

 

…porque hasta la fecha, aproximadamente los 50.000 años de historia de los seres humanos, han sido determinados por la demanda de actividad física que incluye la caza y la recolección, huir del peligro, lucha, bailar, labrar la tierra y ofreciendo nuestro trabajo… y haciéndolo todo a pie. Investigadores sobre la evolución creen que nuestra postura erguida, es la responsable del desarrollo de la historia del hombre. Nuestro marcado sentido del equilibrio, la enorme flexibilidad de nuestra espalda y sobre todo la destreza de nuestras manos, nos han abierto el camino para desarrollar herramientas. Por lo tanto, la naturaleza ha creado las condiciones perfectas para los seres humanos desplazarse a pie y basar todo su proceso biológico en este hecho. Incluso hace 100 años, los hombres eran físicamente activos en un promedio de 8 a 10 horas al día. No fue hasta la motorización masiva y (en mayor medida) la aparición de los ordenadores en los últimos 20 años, que esta cifra ha descendido ahora a 25 minutos al día. Sin embargo, vivir y sobrevivir con tan poca actividad física, no es parte del plan de acción y el sistema regulador natural de los seres humanos.

 

 

 

… con los músculos como centro energético metabólico

 

Una de las claves para la salud física y mental radica en la estimulación de los músculos, nuestros órganos metabólicos principales. Puesto que envía estímulos, el metabolismo requiere movimiento, de los que nuestros músculos son responsables. Siempre y cuando se estimulen, en consecuencia, alrededor de 60 millones de receptores de estímulos en  el cuerpo registran y notifican la necesidad de las células de nutrientes. Por lo tanto, se hace una distinción entre músculos no pennate y pennate. Los primeros son (como los bíceps) lineales y los segundos, necesitan estimulación desde diferentes direcciones. Sólo muy pocos músculos actúan por su cuenta. La forma compleja en que nos movemos, es un resultado de músculos que interactúan en grandes circuitos musculares y viceversa. Creciente complejidad de movimiento, significa que más músculos son estimulados y por tanto, abastecidos con nutrientes. Pero el principio de eficiencia también se aplica en el caso. Todo lo que no se utiliza y mueve regularmente, ya no se abastece adecuadamente. Razón por la cual, nos giramos mientras dormimos aproximadamente de 40 a 60 veces por noche. En el largo plazo, la presión unilateral y una falta de estímulos metabólicos conducirá, primero a demasiada acidez, después a la inflamación y posteriormente a la muerte prematura de las células.

 

La columna vertebral – un milagro de diseño

 

Junto con el dolor de espalda, la columna vertebral se señala como mal diseñada y fuente de todos los males. En realidad, se trata de una obra maestra y garantiza nuestra capacidad de caminar erguido. Es flexible, muy fuerte, estable pero aun así flexible y el sistema nervioso, mientras esta sea cuidada y se le proporcione lo que necesita. Su secreto, es que se compone de vértebras que se mueven unas contra otras y que están diseñadas como pequeñas articulaciones y colocadas entre los discos. De forma similar a una esponja, se nutre aplicando y relajando cargas mecánicas. Su fuerza y flexibilidad está garantizada por los músculos profundos en la espalda, a través de pequeños músculos, que se aplican directamente a las vértebras. Estos, dan a la columna vertebral su estabilidad y flexibilidad. Sin ningún tipo de músculos, la columna vertebral probablemente se rompería si tuviera que llevar una carga de cinco kilos. En otras palabras, el problema no radica en una columna débil, sino en el estilo de vida de hoy en día que descuida los sistemas de regulación y suministro naturales del cuerpo.

 


   Un círculo vicioso de inactividad

 

Hasta hace unos 20 años, un constante y extremo o mal repartido esfuerzo, ejercido sobre el cuerpo, era considerada la principal razón para el dolor de espalda y daño degenerativo de los músculos y el esqueleto. En algunas profesiones lo siguen siendo hoy en día, incluso cuando los deportistas de alto nivel están preocupados. Los tratamientos que siguen la prescripción de relajación y tácticas de evasión para asegurar la recuperación de las articulaciones y el cartílago, acompañado de terapias pasivas como masajes o prescribir analgésicos. Hoy en día, se considera que más del 80 % del dolor de espalda es la causa directa de la falta de ejercicio físico. La atrofia de los músculos, las articulaciones y la columna vertebral se desestabilizan y el dolor aumenta. El tratamiento que es pasivo y busca eliminar toda la presión del cuerpo, se convierte en parte del problema. Las tácticas de evasión y el tipo de tratamiento, fomenta el ciclo del dolor. El resultado es el dolor crónico, que puede tener un impacto negativo en la vida de forma permanente.